Humor
Telam




Internacional
Tsunamis: El desafío de los científicos
16/03/2010
( OG ) - La comunidad científica se prepara para corregir las fallas en los sistemas de medición de tsunamis en el Pacífico. ¿Por qué se relativizó la violencia de las olas que golpearon a Chile? ¿Por qué se pensó en Hawai que un tsunami gigante que jamás existió se avecinaba a sus costas? Mientras la ciencia busca respuestas a estos interrogantes, en Chile se debate quién es el responsable por no haber alertado a los pueblos costeros arrasados por el mar. Pese a que en las zonas afectadas muchos critican al gobierno de Bachelet por sus respuestas "lentas e ineficientes", los expertos en desastres naturales afirman que, por el contrario, el desempeño de las autoridades tras el terremoto fue tan bueno que debería ser usado como modelo para el resto del mundo.

Desde que el terremoto y las olas gigantes golpearon a Chile días atrás, en todo el país se instaló un debate acerca de cuántas vidas podrían haberse salvado si la armada y las oficinas de emergencia hubieran emitido un alerta de tsunami a tiempo. Las renuncias del titular de la armada y de la encargada de la Oficina Nacional de Emergencia del Ministerio del Interior indican que la discusión no es menor ni está terminada.

Observador Global viajó a Concepción, epicentro del devastador terremoto (vea los informes en video haciendo click aquí) y pudo comprobar que las principales críticas a la ahora ex presidenta Michelle Bachelet provenían de los damnificados, quienes le recriminaban haber tardado demasiado en sacar a los militares a la calle para controlar los saqueos.

Sin embargo y a medida que pasan los días, por más que mucha gente diga que la respuesta del gobierno chileno al devastador terremoto del 27 de febrero fue lenta e ineficiente, expertos en desastres naturales afirman que, por el contrario, el desempeño de las autoridades fue tan bueno que debería ser usado como modelo para el resto del mundo.

¿HACIENDO LO CORRECTO?

Los especialistas en catástrofes elogian que se haya insistido en que la ayuda internacional respondiese a las necesidades específicas del país (aunque en las primeras horas Bachelet no comprendió la dimensión de la tragedia y dijo que no se necesitaba ayuda externa), que restaurasen rápidamente las principales rutas y que se encomendase a los militares el manejo de la logística. Afirman que gracias a todas estas medidas pudieron distribuirse 12.000 toneladas de ayuda en tan solo diez días.

La vital carretera que recorre el país de norte a sur fue reparada en un día. Se colocaron gruesas placas de metal en las fisuras, se rellenaron grietas y se limpiaron pronto los escombros de una docena de puentes peatonales destruídos. Las rápidas reparaciones hicieron posible el paso de una caravana de 100 camiones con ayuda que partió de la capital hacia los sectores más afectados.

"Estuvimos donde había que estar de inmediato", expresó Bachelet en una entrevista televisiva. La ex presidenta indicó que fue frustrante tener que tomar decisiones sin tener toda la información necesaria, pues los sismógrafos dejaron de funcionar al interrumpirse el suministro de electricidad, la armada dio datos confusos sobre el tsunami y en un principio no se percibieron indicios de saqueos. Bachelet dijo que el país necesita mejorar sus sistemas de alarmas y de comunicaciones en emergencias.

Veteranos de otros desastres naturales, no obstante, están impresionados con la respuesta chilena. "No hay nada más frustrante que llegar con ayuda a un sitio y ver que no es entregada a la gente que la necesita. Aquí nada es retenido. Todo es distribuido en el acto", manifestó el coronel Julio López, comandante de un escuadrón de la fuerza aérea estadounidense que ha estado transportando ayuda y personas en aviones de carga C-130 entre Santiago y Concepción.

A pesar de los grandes daños sufridos por los hospitales, se registraron pocas muertes desde que las aguas del tsunami se retiraron. El total de fallecidos es de 497 personas, relativamente bajo para un terremoto de semejante magnitud, aunque hay cientos de desaparecidos que probablemente acaben dándose por muertos.

Diez días después del terremoto, más del 90% de las viviendas de la zona afectada ya tenían electricidad y agua, y medio millón de sobrevivientes recibían agua en camiones. Una enorme cantidad de voluntarios asisten a 14.000 soldados que colaboran en las tareas de reconstrucción y ayuda y un exitoso teletón recaudó 60 millones de dólares, que permitieron construir refugios de emergencia para la mayoría de las personas humildes que se quedaron sin techo.

LAS CRITICAS

Los entendidos dicen que es normal que las personas de las zonas afectadas, que quedaron aisladas, se hayan quejado inicialmente y se hayan sentido abandonadas. Pero los expertos resaltan que la respuesta de las autoridades fue más que adecuada ante una tragedia que hubiera desbordado a la mayoría de los gobiernos de la región.

El terremoto de magnitud 8,8 fue 500 veces más fuerte que el de magnitud 7 que estremeció a Haití recientemente. Fue tan intenso que cambió la órbita de la Tierra y desplazó a Concepción unos tres metros hacia el oeste, según los científicos.


Sin embargo, la infraestructura de Chile y los edificios más modernos, construídos para soportar temblores de magnitud 9, resistieron y la mayoría casi no sufrió destrozos de importancia. Chile registró un saldo de muertos que fue ínfimo comparado con el de Haití, donde fallecieron más de 200.000 personas.

"La realidad es mucho mejor de lo que se pensó inicialmente", expresó Raúl Rivera, presidente del Foro Innovador, que promueve el desarrollo económico de Chile.Los chilenos resolvieron pronto los problemas de coordinación que tantas dificultades causaron en Haití y en ocasión del huracán Katrina en el 2005 en Estados Unidos, según López.

En el caso de Katrina, dió la impresión de que durante los primeros nueve días nadie tenía el control de la situación, lo que generó un caos y puso en peligro muchas vidas, expresó López. Agregó que "cada uno hacía lo que le parecía. Todo el mundo quería ayudar y nadie dirigía el tráfico".

También en Haití reinó el caos al comienzo. En ese país no había un gobierno efectivo y cuando los aviones llegaban con ayuda, nadie sabía qué hacer, señaló López. Las organizaciones no gubernamentales extranjeras se peleaban para les diesen prioridad y muchos alimentos, medicinas y agua no fueron distribuídos con prontitud.

Bachelet, en cambio, ordenó un análisis de la situación y, en cuestión de horas, solicitó a otros países que aportasen hospitales de emergencia, teléfonos satelitales, puentes flotantes y centros de diálisis, equipo especializado que complementó los esfuerzos de los chilenos."En este caso se observó una respuesta efectiva y bien ejecutada", declaró Mark Ghilarducci, un estadounidense que tiene 25 años de experiencia en tareas de asistencia luego de desastres naturales. "He visto gobiernos que se toman mucho más tiempo para establecer un plan de acción y con una coordinación y comunicación mucho más deficientes".

"Es asombroso que haya habido tan pocas muertes con un terremoto tan fuerte", dijo Ghilarducci. "La espera no fue larga. Hubo una respuesta muy rápida y efectiva. Los equipos de búsqueda y rescate y los bomberos estaban donde tenían que estar". "El gobierno se demoró 36 horas en sacar a los militares a la calle, pero eso no es mucho tiempo cuando se habla de un desastre de esta magnitud", acotó.

FUENTE: Observador Globa


Comentarios

Deje su comentario
* Nombre:
* Correo Electrónico:
* Comentario: